28. August: día del genocidio de los Alemanes de Rusia/Tag des Völkermodes an den Russlanddeutschen

Este fin de semana, que coincide con la caída de la Unión Soviética hace más de dos décadas, publicamos un artículo relacionado con uno de los hechos más trágicos en la historia de una parte de nuestro pueblo alemán.

El pasado viernes 28 de agosto hemos conmemorado el genocidio del pueblo alemán de Rusia. Ese día se decretó la deportación de todos los alemanes étnicos del Volga y la disolución de la República Autónoma Socialista Soviética de los Alemanes del Volga (entidad autónoma dentro de la RSFSR, es decir, dentro de la Rusia socialista que, a su vez, se encontraba dentro de la ex Unión Soviética). Como descendientes de Alemanes del Volga sentimos que es un deber recordar la historia de nuestro pueblo, ya sea en Rusia, en Alemania o en la Argentina.

El decreto

Hace 74 años el Presidium del Soviet Supremo (órgano de gobierno de la Unión Soviética, que ejercía una jefatura de Estado colectiva) emitió el decreto Ukaz 21-160 dando fin de dicha entidad administrativa de los Alemanes de Rusia en la ex URSS, deportandolos a todos a distintas regiones de Siberia o a Kazajstán. Con ello se destruían 180 años de historia alemana en el Volga.

Erlass-1941

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La siguiente es la traducción del Ukaz (decreto) 21-160 por lo cual se deportaba a todos los alemanes en Rusia. (Notese las mentiras infundadas hacia los alemanes y la falsa promesa de entregarles tierras de labranza, cuando la realidad fue trabajo forzado, hambre y fusilamiento).

El reasentamiento de los alemanes, que Viven en la Región del Volga
28 de agosto 1941

De acuerdo con informes fiables recibido de las autoridades militares en la población alemana que vive en la región del Volga existen miles y decenas de miles de saboteadores y espías que ahora están en espera de una señal de Alemania para realizar sabotajes en la región poblada por alemanes del Volga.
Sobre la presencia de este gran número de saboteadores y espías entre los alemanes, que viven en la región del Volga, nadie informó a las autoridades soviéticas, por lo tanto, la población alemana de la región del Volga oculta a los enemigos del pueblo soviético y las autoridades soviéticas.
En el caso de que se llevan a cabo actos de sabotaje, de acuerdo con las órdenes de Alemania por saboteadores alemanes y espías en la República Alemana del Volga o de sus regiones adyacentes, provocando un derramamiento de sangre, sería de acuerdo a las leyes de la guerra se requerirá del liderazgo soviético para llevar medidas punitivas contra toda la población alemana del Volga.
Con el fin de evitar que esto ocurra y evitar un derramamiento de sangre el Presidium del Soviet Supremo consideró necesario reubicar a toda la población alemana, que viven en la región del Volga, a otras regiones, con la disposición de que los reasentados se les adjudicarán las tierras y prestada asistencia estatal para establecerse en sus nuevas regiones.
Aquellos a ser reasentados deben ser asignados a áreas de abundantes tierras de cultivo en las regiones de Novosibirsk y Omsk oblast, Altai Krai, Kazajstán y otras localidades vecinas.
En relación con esto, el Comité de Defensa del Estado se dirige a emprender rápidamente el reasentamiento de todos los alemanes del Volga y destinar a esos reasentados – alemanes del Volga de la tierra en sus nuevas regiones.
Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS
M. Kalinin
Secretario del Presidium del Soviet Supremo de la URSS
A. Gorkin.

Pero lo cierto es que el traslado forzoso de los alemanes étnicos de sus hogares tradicionales ya había comenzado el 15 de agosto 1941 con la deportación de los alemanes de Crimea en el Kuban y el Cáucaso Norte. En menos de dos semanas estas comunidades, algunas de las cuales databan de 1804, dejaron de existir de forma permanente. Más de 50.000 personas habían sido arrancadas con un total desprecio por los derechos humanos. Más tarde, en octubre, el gobierno soviético deporto de nuevo a los alemanes de Crimea enviándolos también a Kazajstán y Siberia.

La deportación

Durante las tres primeras semanas de septiembre de 1941, la NKVD (Policía secreta soviética, por lo criminal, comparable con la GESTAPO nazi, la STASI de la RDA o la CIA estadounidense) asistidos por el Ejército Rojo y la policía condujeron por la fuerza a hombres, mujeres y niños hacia los lugares donde debían tomar los trenes. Al día siguiente de la publicación del decreto, todas las familias de las aldeas fueron informadas de que debían abandonar sus animales, casas y pertenencias ya que serian deportados prontamente. Algunos solo tuvieron 20 minutos para prepararse para el viaje. Los soldados llegaron en carros para transportar a las personas a la estación de tren se permitía a los ancianos y niños ir en los carros, el resto tenía que ir a pie. Los que tuvieron más tiempo llegaron a preparar equipaje con ropa y comida. Pero los que tenían mucho equipaje se les quito y tiro. No se les permito ordeñar a las vacas, cuentan algunos sobrevivientes que se podía ver el sufrimientos de las vacas por tener la ubres llenas de leche. Los vagones destinados para el transporte eran vagones de ganado en cada vagón viajaban un promedio de más de cuarenta deportados. Muchos vagones tenían sólo un balde que servía como una letrina. Los deportados no recibieron comida ni agua suficiente durante el tránsito. Así, tenían que depender de la comida que habían empacado apresuradamente antes de a la deportación. Gran parte de los alimentos que trajeron con ellos desde el Volga, sin embargo, se echaban a perder por el calor sofocante de los vagones cerrados. Estas condiciones de hacinamiento y falta de higiene llevaron a numerosos brotes de enfermedades contagiosas. Este horripilante viaje al exilio duro en promedio alrededor de dos semanas. Algunos sin embargo tomaron mucho más tiempo hasta dos meses. Los que morían por enfermedades o por el frio extremo eran arrojados junto a las vías.

En total más de 850.000 alemanes fueron deportados antes de finales de 1941 menos de 800.000 de ellos llegaron al cautiverio con vida. Más de 200.000 murieron de malnutrición, la enfermedad, la exposición al riguroso clima, el trabajo excesivo y el abuso en Kazajstán, los Urales y Siberia, durante los próximos años.

Cuando el tren llego a destino, hubo carros esperando para llevar a los alemanes a su destino final, muchos tuvieron que esperar algunos días en la intemperie sin poderse proteger del frio, la lluvia y la nieve.

En los „campamentos“

Los hombres y los jóvenes fueron obligados a trabajar en el trudarmee (ejercito de la tundra), un sistema esclavo de trabajo forzado, bajo estricto control militar, elevadas exigencias y severos castigos. Las mujeres y chicas adolecentes tenían que talar y acerrar arboles. Las mujeres mayores y los niños eran obligados a tejer redes de pesca. Los que tenían 10 años o más y no trabajaban no recibían alimento. Todos estos trabajos se dificultaban por la nieve llegando hasta 1.20 metros, el frio, el viento y el hambre. La ración de comida que recibían era de solo 400 gr de pan y pescado salado.

En pocos meses miles de alemanes murieron, como la tierra estaba congelada hasta un metro de profundidad, los muertos no se podían enterrar y eran simplemente tapados con nieve. Frecuentemente perros y lobos escavaban en la nieve y se comían los cadáveres. La gente se tuvo que construir sus propias viviendas con lo que tenían a mano, por lo que muchas veces eran cosas de barro o simplemente en agujeros. Ahí debían soportar temperaturas de 40 grados bajo cero.

Normalización sin reconocimiento

Durante 17 años los alemanes étnicos fueron humillados y vejados, nadie habló de su existencia, no sabía nada de ellos. Estaban en sus campamentos de trabajo o vagaban solos por las heladas estepas del Asia central, sin derecho a nada, dado que se les había quitado la ciudadanía rusa. Fue el canciller alemán, Konrad Adenauer, quien, durante su visita a Moscú en 1955, recordó al premier soviético Nikita Khrushchev de la existencia de millones de prisioneros de guerra alemanes y del problema de los alemanes étnicos. En su acusador discurso de 1956, el premier Khrushchev nombra a los calmucos, los chechenos-ingushes, los balkares, los kabardinianos y los karajai, como victimas de la violencia stalinista. Todos fueron rehabilitados y sus territorios reconstituidos por un decreto especial en 1957. Inexplicablemente Khrushchev omitió denunciar el crimen a los alemanes del Volga, a los tártaros de Crimea y a otras victimas de las medidas de deportación y trabajo forzado. Las repúblicas de los Alemanes del Volga y de los Tártaros de Crimea permanecen abolidas, tan abolidas, como si nunca hubiesen existido. Se cambiaron los nombres de las aldeas y se cambió su población. Solo unos pocos alemanes étnicos viven hoy en día allí donde hasta el 1941 bullía la vida alemana. Cuando se les permitió a los alemanes volver a sus lugares de origen, se encontraron que sus casa estaban ocupadas por rusos étnicos, muchos alemanes debieron comprar después de mucho sacrificio las casa que les pertenecían.

Para ser justos, debemos decir que hoy, cuando la Unión Soviética ya no existe, y cuando la mayoría de los Alemanes de Rusia ya han emigrado masivamente a Alemania, quedando solo 100.000 aproximadamente, repartidos en toda Rusia, éste país apoya el rescate de la historia de estos alemanes. La República Federal (Alemania) tambiém lo ha hecho, pero como siempre, intrometiendo su política multicultural.

Como jóvenes alemanes étnicos, algunos de los cuales descendientes de Alemanes del Volga, no debemos olvidar éste capítulo negro de la historia de nuestro pueblo. En la ex URSS se asesinóa alemanes étnicos por ser alemanes. En Argentina se clausuraron escuelas, se prohibio el idioma. En Brasil se llegó al extremo de construir campos de concentración. En Chile se vinculó a muchos alemanes étnicos con delitos injustamente. El decreto argentino que clausuró y expropió nuestra escuelas se conmemora en pocos días

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